Tinieblas

Ya no quedan ganas

Ya no me quedan ganas de tener ganas 

ni de amaneceres, ni playas desiertas 

ni de sexo explícito e improvisado

o comprimido y reprimido 

gritos ahogados, los niños escuchan

en la habitación de al lado

a pensión completa

Ganas de comer o ser comido, devorado 

de mi carne en tu boca, repleta

y el deseo por tus muslos chorreando

dulce y espeso, manantial de tu esencia

lubricante natural que suaviza tensiones

eficaz antidepresivo sin contraindicaciones.

Reclamo mi derecho a la tristeza

no quiero ser feliz por decreto

Las sonrisas duelen cuando se fuerzan

y el amor destroza cuando se finge

No tengo ganas de libertades presas

de leyes absurdas, de juicios pactados

No hace falta que leas mis derechos

lo que utilices contra mí lo tendré merecido

hablé demasiado cuando tuve que callar

os descubrí mi alma sin apenas filtrar

Mi pena, mi sentencia, mi castigo 

esposado a la vida de por vida

Asesino de sueños en serie

de verdades preconcebidas 

Las líneas de mi mano coinciden 

con los posos de mi café

pero ya no quedan ganas

de creer en mi destino…

Francisco J. Berenguer

2 comentarios sobre “Tinieblas

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