El eco de tu voz

Echo de menos tu voz, mamá. La canción que siempre me cantabas cuando estaba triste o enfermo. Aquella que siempre acababas haciéndome cosquillas, haciéndome reír, haciéndome sentir parte de ti, parte de este mundo. Pero eso fue antes de que enfermaras y de que olvidases mi nombre… Te prometí ser fuerte, pero estoy cansado, muy... Leer más →

Tibia, espesa… y jugosita

Apenas comenzó la noche supe que hoy tampoco mataría a nadie. No es que hubiera prisa, la primera víctima de un asesino en serie es la más importante ¿no? la que inicia esa aventura por el camino del crimen y, además, es también la que va a marcar las pautas a seguir en mi prometedor... Leer más →

El mejor trabajo del mundo

Cuando era pequeño y alguien me preguntaba qué es lo que quería ser de mayor me ponía en un serio aprieto, porque no sabía que contestarle. Yo, como era muy educado, le decía lo primero que se me ocurría o me apropiaba de los deseos de mis amigos; que si médico, bombero, policía o futbolista,... Leer más →

El desorden universal

MARIO A Mario siempre le había gustado el orden, es más, lo necesitaba para su estabilidad mental y emocional. Sus armarios de ropa eran una exquisitez, todo bien organizado, planchado, plegado, ocupando lo justo, incluso ordenado por colores y tratando de respetar la escala cromática. De esos armarios que era una pena que estuviesen cerrados.... Leer más →

A mi manera

Escribía renglones torcidos en folios en blanco, nunca conseguía que me quedasen rectos. Unas veces eran líneas ascendentes como si cada frase aspirase a convertirse en la protagonista del párrafo y otras descendían por un tobogán de esos de hierro como los de antes, los que se ponían casi al punto de fundición en verano... Leer más →

Svalbard

Ahora sé dónde escribiré mi primera línea, que será la última. Mi última primera línea. Me dijiste que el verdadero hogar no se encuentra en lugares concretos, en construcciones de hormigón y cristal, ni en viviendas de madera, ladrillo o cemento, que te sentirás en casa cuando encuentres la paz con la persona adecuada, cuando... Leer más →

Los casuales desencuentros

Casual desencuentro Lo percibí en tu mirada esa mañana mi café humeaba y el tuyo estaba frio mi beso fue tierno y lo tuyo no fue un beso labios tensos sin color, ni calor Besé la fachada de una relación en ruinas muro de piedra con tatuajes de grafiteros donde yo ya no pintaba nada... Leer más →

Las horas previas

O el tiempo que precede. Solo unas pocas líneas argumentales, sin héroes, todavía. La noche vuelve a parir otro amanecer en el silencio propio, como la hembra que alumbra a su futuro entre periódicos sucios y contaminadas mascarillas, y luego se queda dormida mientras su criatura se retuerce entre panfletos de políticos sonrientes. El día... Leer más →

La tierra y la sangre

Sabor a tierra y sangre, tierra húmeda y sangre seca. No sé cuanto tiempo estuve allí en el suelo de aquella ladera tras el accidente. No estaba acostumbrado a la lluvia, ¡Joder… vivo en Alicante y aquí no llueve nunca! Tampoco tenía la pericia suficiente para ese pedazo de moto que me compré, de segunda... Leer más →

El otro lado del muro

Noté humedad en la espalda cuando me empujaste contra el muro del cementerio. Sabía que no era agua de lluvia, ni el relente de la noche lo que me mojaba. Era la humedad viscosa de la sangre de los que habíais fusilado antes. Escuché los disparos desde la camioneta donde me tenías con las manos... Leer más →

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